Inédita Ouka Leele

1727Más divertida como fotógrafa que como pintora, Ouka Leele presenta esta exposición antológica, 64 fotos que pueden contigo, que te llevan y te traen la mirada y te bordan a los ojos su encanto brutal, a veces surrealista, a veces sensual o posmoderno, y te dejan tocado el corazón, y una impronta oukaleeliana que te acompaña horas después de la exposición, como si te hubieran sometido a radiaciones de ultrapoesía curativa y buena.

Igual que en las centurias de un profeta barbudo, en Ouka Leele se habla del futuro con el lustre satinado de hace mil siglos. Le gustan las cabezas cromáticas, los perfiles de plástico blando, los retratos insanos, los malparidos y la pose. Todo es juguete para ella.  Como estuvo presente y participante en el despertar de la patria se ha quedado un poco enredada en esa maraña, y la marca de aquel redoble de ventanas abriéndose sigue fija y pringa lo que toca, se le adivina a cien pasos.

Hay a veces un deseo intenso y resacoso, algo mariquita y musical, en sus fotos de gente, personas-personajes, un homocouché desvergonzado. Ouka Leele debería dirigir una orquesta de flores siempre alerta que saltase como un resorte a la menor señal de desierto. O ser la niña que mira sus peces de colorines nadando dentro de la botella de cocacola. Otras veces, en cambio, las fotografías de familia se confirman rotundamente hogareñas, adheridas a un fuego de chimenea y una charla reposada y blanca. Es imposible encasillar a quien se divierte saltando de acá para allá, y pasando por sus distintas épocas sin miedo a cambiar ni a repetirse.

Nadie saldrá indemne. Si no te transforma la razón espiritual de su foto del taller divino, lo hará su impecable autorretrato, o el espejo de Venus mejorado, o el alucinante remedo de la merienda del sombrerero loco con un perro y un conejo como protagonistas. Ouka Leele es una maga de la realidad, una creadora de versos visuales hambrientos. Su poesía a todo color es liberadora y necesaria. Eso debería bastar.

Pero, por si no es bastante, también presenta medio a escondidas un entendimiento extraterrestre para fotografiar niños, te acuchilla con la imagen pop de un Principito de gomaespuma gay o te sorprende liberando para siempre a una menina de Velázquez, cuando nadie imaginaba que necesitara tanto ser por fin desatada. No hay que darle más vueltas: a esta exposición se va a divertirse, a flotar en colores, a enternecerse, a desvariar y reír. Es un privilegio poder contemplar su universo, y un pecado estúpido rechazar la invitación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s