Un Max para el espíritu del T.E.M.A.

  • El galardón a la compañía albaceteña ‘Teatro de Malta’ llega en un difícil momento para las artes escénicas.

  • El Teatro Candilejas lidera ‘la resistencia’ de los profesionales del teatro en la capital.

JMES7323Unas 80 butacas nunca fueron tanto para el universo teatral albaceteño. Los antiguos cines Candilejas, convertidos en teatro por iniciativa privada hace casi un año y medio, son hoy el último reducto donde se cobijan las cada vez más débiles compañías locales. «Es el entorno de resistencia de los amantes al teatro en Albacete», señala el director Ángel Monteagudo, «en medio del erial al que nos vemos sometidos en la ciudad y en un contexto de numerosos actores en paro», lamenta. Una situación que puso de manifiesto la albaceteña Marta Torres, al recoger esta semana el premio Max al mejor Espectáculo Infantil por ‘Alegría, palabras de Gloria Fuertes’. «Nos llega este reconocimiento en un momento de ‘positiva’ agonía», señalaba la directora de ‘Teatro de Malta’ en la recogida del galardón. Y aludía entre las causas de esa «agonía» a la eliminación de ayudas al teatro y la danza por parte de la Junta de Comunidades. Con ese discurso, con ese galardón, se ha vuelto a denunciar la decadencia que sufren los grupos y pequeñas compañías que sobreviven en la provincia, a la vez que ha aportado una nueva esperanza para los que un día soñaron con un teatro de calidad en Albacete.

Cuando en la tarde posterior a recibir su merecido Max se le pregunta a Marta Torres si comparte ese premio con sus compañeros de la capital albaceteña, no duda: «Por supuesto, todo por y para los compañeros». Ése premio, como también reconoce el director de teatro José Zafrilla, llega quizá más tarde de lo esperado. «Después de mucho trabajo y tras más de dos décadas en el escenario», apunta. Él y Engracia Cruz, como dos de los responsables del Teatro Candilejas, reconocen compartir la alegría con un compañía que también ha aportado al germen de pasión por la dramaturgia que pretende ser el Candilejas y que bebió del otro germen, 30 años más viejo, que supuso el Teatro Escuela Municipal de Albacete (T.E.M.A.). Del TEMA salieron los que hoy tiran del carro ofreciendo una programación teatral constante en la ciudad y los que, como Marta Torres, llevan con sus éxitos el nombre de Albacete por los escenarios del resto de provincias.

Ángel Monteagudo recuerda la ilusión de quienes comenzaron a formarse en un Teatro Escuela que surgía en la capital el primer lunes tras el 23-F de 1981. Tres décadas después se sorprende a sí mismo reconociendo cómo aquellos primeros alumnos, entre los que menciona a la Premio Nacional de Teatro Rosa Díaz, Marta Torres o Paco Redondo, siguen manteniendo el entusiasmo de aquellos años. También lamenta, sin embargo, cómo tras 30 años haciendo teatro, viviendo de él, «por primera vez ya no hay posibilidades para dedicarse profesionalmente a las artes escénicas». En su opinión, al contrario de quienes crearon el TEMA y apoyaron la cultura en los comienzos de la España democrática, los gobernantes de hoy miran para otro lado, «imposibilitando con los recortes la propia creación artística y alejando de la cultura al escaso público, con la subida del IVA al 21%». Entre esos gobernantes, Monteagudo señala directamente a Juan Ramón Pardo, actual Jefe de Servicio de actividades culturales de la región y principal promotor del mecenazgo y la participación privada en la programación de la Red de Artes Escénicas de Castilla-La Mancha. «Es como ponerme a mí a recortar el presupuesto de un Observatorio astronómico», sentencia Ángel Monteagudo. La propia contradicción de que no sean los profesionales del teatro los que gestionen espacios escénicos como el Teatro Circo muestra, según él, la realidad a la que se ve sometido el universo artístico de la provincia. Una realidad que influye no sólo en la propia supervivencia económica de los artistas, sino en el desapego del público a la cultura.

JMES7306«Se cobra a taquilla y si se pagan cachés, estos son bajísimos. Estamos muy desamparados, porque parece que la cultura no sirve», reconoce Engracia Cruz. El Teatro Candilejas se ha convertido en los últimos meses en el refugio de diferentes artistas locales. Un lugar donde retomar la colaboración entre compañías, como han logrado los exitosos ‘Microteatros’. «A lo mejor ello no nos repercute económicamente a corto plazo, pero sí en que puedan surgir proyectos como los que se están ensayando ahora y que se estrenarán a finales de junio», expone José Zafrilla. Como medicina para la supervivencia ante un futuro que no se prevé fácil para la difusión del teatro, en el Candilejas apuestan por la educación, ofreciendo su programación infantil a colegios de la capital. «Pero hasta eso se ha perdido», matiza Engracia Cruz. «La Diputación tenía un programa de teatro para colegios e institutos que ya no existe. Volvemos a desacostumbrar al público sobre el valor del teatro y nos alejamos de la idea de ‘cultura’ como formadora de personas críticas. Si no se apuesta en ese sentido, perderemos parte de nuestra esencia», señala.

En recuperar esa atracción por el teatro, ante un panorama de escasos apoyos públicos, está la propia salvación de las artes escénicas. La llama constante del espíritu del TEMA, que ‘Teatro de Malta’ ha avivado con su Max 30 años después, podría apagarse definitivamente si el público albaceteño deja de acudir a los teatros. Entonces, ¿para qué servirían?

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