De la huerta al plato

Los huertos urbanos son una alternativa de ocio y ecologíaPlantar las semillas. Abonar, mimar, regar, proteger, encañar. Y semanas después del esfuerzo y el trabajo, la tierra te regala el fruto de esa labor: tomates que saben realmente a tomate, pimientos de distintas variedades, lechugas que no parecen iguales, melones con tierra. Verduras y hortalizas que, además de poder disfrutar con su sabor, se ha visto su crecimiento y se controla perfectamente qué productos se han utilizado para ello.

Para todos aquellos que buscan la calidad de los productos ecológicos y que además quieren comer algo que se ha plantado con las propias manos con el asesoramiento y la ayuda de expertos, los huertos de ocio son la solución perfecta. Muchos lo intentan y se rinden, porque sin el diseño y los consejos es difícil que un urbanita consiga su propia huerta.

Los huertos urbanos son una alternativa de ocio y ecologíaAsí que Marta Serna, ingeniera agrónoma en paro durante tres años, lo vio claro: se lanzó a crear su negocio, Sabor Natural, un huerto ecológico destinado a todos aquellos «que quieren comer sano y cuidarse, pero además buscan la satisfacción que da llevarte a casa los tomates que has plantado». Desde hace un par de semanas, Sabor Natural ofrece por 45 euros al mes el asesoramiento, diseño del plantel, las herramientas y el apoyo necesario para crear una cesta de la compra propia. Desde acelgas, pasando por cinco tipos de pimientos, tomates, sandías, melones o incluso fresas, en Sabor Natural se dispone de 50 metros cuadrados para llenar la despensa.

Como la tierra no entiende de horarios de trabajo ni festivos, Marta Serna se ocupa de cuidar las parcelas de los clientes más ocupados: «Como entre semana hay mucha gente que trabaja y no se puede acercar, le echamos un ojo a las plantas y las regamos cuando hace falta», explica.

Pero sobre todo, en estos tiempos de inmediatez y ansiedad, un huerto ecológico supone también un pequeño espacio de tranquilidad para escapar a la ciudad y volver a las raíces. Así, Serna pretende crear una pequeña biblioteca con la que los nuevos horticultores se relajen mientras sus plantas se riegan.

Huertos con lista de espera

Los huertos urbanos son una alternativa de ocio y ecología / AHOE-ABLos huertos ecológicos no son nuevos en la ciudad. La asociación de horticultores ecológicos de Albacete (Ahoe-Ab) lleva años promocionando este hábito, gracias a unos terrenos cedidos por el Ayuntamiento, en los que decenas de albaceteños hacen sus pinitos en la agricultura. Y son más quienes esperan para poder hacerlo: «Tenemos una lista de espera bastante amplia. Primero la gente nos llama manifestando su interés, y de ahí sacamos a los que de verdad quieren hacerlo. Así, cuando hay opciones para acceder a un huerto se les convoca», explica Luis Coronado, presidente de la asociación, que también indica que suelen quedarse libres unos 20 zonas de trabajo al año.

En estos huertos municipales el coste no es fijo, ya que se establece en una asamblea anual y que depende de las necesidades de cada período, aunque suele rondar entre 50 o 70 euros al año. «Somos una asociación que no recibe ninguna subvención, nos financiamos con fondos propios», apunta Coronado. Y también se busca ese componente de ocio y aprendizaje a través de cursos en los que se busca «que la gente sea responsable con el medio ambiente y con la filosofía de la asociación», según explica el presidente.

En terrazas y balcones

También hay soluciones para quienes quieren la huerta en su misma terraza. Además de ofrecer el diseño de huertos, Vicen Piqueras de Sembrando la ciudad, asegura que con unas pocas jardineras en los balcones también se puede conseguir este objetivo. «Utilizamos el método Gaspar Caballero que sigue una serie de normas para que la gente que no sabe nada sobre agricultura pueda cultivar sus verduras», explica Piqueras. Además, también se pueden plantar flores y aromáticas.

Vicen Piqueras indica que sólo «en un fin de semana podemos dejar 30 metros cuadrados de terreno para el consumo de una familia». Y para los más perezosos, remarca que para cuidar uno de estos huertos «el mantenimiento es muy pequeño y requiere de muy poco trabajo».

Hace no tantos años era muy común que cada familia tuviera un pequeño terreno en el que cultivar las verduras de temporada, ahorrando así un dinero que no sobraba. El ocio y la búsqueda de alimentos más ecológicos puede hacer que vuelva esa costumbre y con ella, un modo de vida más natural.

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