Tiempo de Amancios

Invicto Amancio Prada, no es un señor con una guitarra que canta. Es un convocador de sensibilidades, un taumaturgo espiritual que te llama a su presencia, te concede unos versos que te cambian de sitio el corazón, y luego te devuelve al mundo, vete, corre, sé feliz, aprovecha para tu bien lo que has escuchado. Sería maravilloso vivir en un concierto de Amancio Prada.

Recopiladas en este concierto canciones de gran parte de su carrera discográfica, en particular aquellas firmadas por Sánchez Ferlosio y García Calvo, la sensación de contemplar de su mano un instante auténtico, grabado en roca, te deja destrozada. Pierde importancia el guión elegido: sea como sea será devorador, será cautivador, será bellísimo, porque su elegancia profesional y su bisturí musical no conceden ni un defecto ni se alejan un milímetro de su magnética personalidad, forjada en muchos años de escenario.

Juraría que he sido feliz, Libre te quiero, La Vecina, La memoria y el mar, Vida de artista, Las moras negras y así hasta diecisiete enormes clásicos, incluyendo en los bises a Rosalía, bombonas de oxígeno imprescindibles que hay que escuchar en directo por lo menos una vez en la vida, hagamos de esta promesa la Meca de los que todavía distinguimos la magia de la Música del truco del marketing.

Además, salpicando sus canciones, aquí y allá, aproxima a su pecho al espectador con anécdotas, poemas, batallas y escenas inolvidables vividas junto a sus amigos, los mismos poetas a los que mejora con su guitarra y su voz de ángel tranquilo. Así se cierra el círculo del que pasa a formar parte el público, en una divertida mesa camilla con el lejano sabor de La Mandrágora donde Amancio te cuenta y te canta y te conquista, eso es inevitable.

Ahora bien, ¿toda esta gloria deliciosa será tan libertaria como anuncia el cartel? Pues no, digamos más bien que lo fue y ahora Amancio pone flores en la tumba de la revolución pasada con su prestigio y su excelente calidad, pero no gasta cartuchos en convocar nuevos mayos. Esa ya no es su guerra, ni probablemente podamos exigir de él lo que no le exigimos a otros más jóvenes. Habrá que esperar con los dedos cruzados a que la buena fortuna nos traiga un cantautor capaz de echarse a las espaldas la gigantesca necesidad actual de protesta, uno que acaudille a los desesperados y descontentos, uno que recoja el testigo con dignidad. Es tiempo de Amancios.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s