Un año después de la supercélula

Hace un año, el 19 de junio de 2012, una gran tormenta cayó sobre la ciudad de Albacete. Ese fenómeno lo recordamos todos debido a su extraordinaria virulencia y los efectos que tuvo en la ciudad, con bajos inundados, árboles volcados, terrazas destrozadas.Las condiciones atmosféricas que tuvimos en aquella ocasión sobre la ciudad son muy parecidas a las que tenemos por ejemplo en estos días, aunque se han producido chubascos, no se esperaba que fueran intensos debido a un menor aporte de humedad.

En aquel entonces, veníamos de unos días con temperaturas muy elevadas, con valores máximos superiores a los 30 grados durante más de una semana y una atmósfera muy estable. Sin embargo, durante el día 18 y sobre todo el 19 una bolsa de aire frío en altura entró desde el noroeste a la península Ibérica. El choque de estas masas de aire tan distintas (aire a 30º en superficie frente a temperaturas en torno a los -15º a 5500 metros de altitud) hace que la atmósfera se vuelva muy inestable. El aire cálido, tiende a subir, y como el contraste térmico era tan marcado, esos ascensos se producen mucho más fuertes y durante más kilómetros. Para que se formen las nubes, hace falta que haya un aporte de humedad, y en aquella ocasión el viento con cierta componente este trajo la humedad necesaria desde el Mediterráneo. Con todos esos ingredientes juntos se formó aquella supercélula.

Son fenómenos muy localizados. Puede caer una gran tormenta en un punto y a escasos kilómetros no llegar ni a llover. Esto se debe a la propia dinámica de la atmósfera. Y es que los ingredientes para que se desarrollen esas nubes tan grandes no se dan de forma homogénea en todas partes, sino que son en zonas concretas donde se producen. De ahí que sea algo muy localizado y por lo tanto tan difícil de predecir. Sin embargo, como sabemos, es bastante frecuente que se formen tormentas. Que alcancen la intensidad de aquella ocasión es difícil, pero por supuesto que puede volver a producirse.

Pese a todo yo no me atrevería a afirmar que se debe al cambio climático, como otras voces apuntan. Siempre, aunque con una frecuencia muy baja, se han dado fenómenos de estas características. Podríamos decir que es consecuencia del cambio climático si aumentaran su frecuencia, y pasaran de ser algo puntual a algo habitual. Pero a día de hoy, siguen siendo fenómenos muy esporádicos.

Tampoco influye, como se ha dudado en algunos sectores, que la posición geográfica de Albacete haga que la ciudad esté especialmente expuesta a este tipo de acontecimientos. La situación de Albacete en plena llanura de la meseta hace que las tormentas sean mucho menos frecuentes que en zonas de montaña. La sierras de Alcaraz y del Segura son zonas mucho más propensas a sufrir tormentas dada su orografía, así como zonas más próximas a levante, por una mayor influencia del Mediterráneo.

*Alejandro Pérez es Licenciado en Geografía y Máster en Climatología aplicada.
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