Qué sabrán ellos de la vida

  • Columna de opinión, por Colectivo e-sostenibles*

¡¡Estoy hasta los cojones de los ciclistas de mierda!!! Bajé la ventanilla y le grité al capullo de la bici. Ya le había pitado fuerte dos o tres veces y el idiota seguía montado, a dos por hora, en el puto cacharro. Pisé suavemente el acelerador y mi motor rugió adelantándolo, ¡vaya máquina!, turbodiesel inyección, ciento quince caballos en uve, o en zeta, da igual: en mi buga, soy el puto amo del mundo. El caso es que al pasar al idiota de la bici me ha parecido que sonreía, ¿de qué se reiría el gilipollas?

Ha sido un día penoso en el trabajo, mierda de crisis, y para colmo llevo ya veinte minutos buscando aparcamiento. Otro semáforo en rojo, me estoy poniendo fondón, tengo que apuntarme a un gimnasio, hacer algo de ejercicio. El ejercicio es bueno, te mantiene en forma. No tengo tiempo de gimnasios, joder, volver a casa, todos los días media hora buscando donde aparcar, el pastón que me gasto en gas-oil cada semana, no, definitivamente no  puedo invertir ahora en gimnasios. A lo mejor me compro alguna máquina de esas que anuncian por la teletienda, de musculación rápida. Esta semana me ha venido el impuesto de circulación y el seguro del coche. Me voy a esperar, a ver si me recupero un poco. Ni un puto sitio. Un cigarrito. Otra vuelta. No se me quita esta jodida tos, debe ser alguna alergia. ¿De dónde salen estos moquillos negros? La jodida contaminación. Estos políticos… el Gobierno no hace nada, vaya unos inútiles, están para solucionar los problemas de la gente, y se tocan los cojones… tanto humo y tanta porquería que respiramos. La última, tiene que ser la última. A ver si sale algún pringao al teatro y me deja el sitio. Otro cigarrito.

Al fin, un hueco. Aparco, pero coño, a diez minutos andando de casa. El mes pasado pasé por aquí, se me averió el coche, tardé veinte minutos al curro, paseando. Recuerdo que cuando volví a casa me encontré con el puto vecino cascando en la puerta con otro ecologeta de los cojones (arreglando el mundo estarían). Tenía la puta bici apoyada en la máquina de mi parienta, rayando la carrocería, empapando con su apestoso sudor la pintura metalizada. «¿No tienes dónde apoyarla?». Pues no va el tío y me contesta: «Yo creo que arrancará». La próxima vez no me ando con chiquitas, se come la bicicleta.

Hoy me tengo que llevar a casa la caja de herramientas, que pesa un huevo, no quiero dejarla en el coche, por si acaso. El tema de aparcar está fatal, no sé para qué queremos jardines pudiendo aprovechar todo ese espacio inútil para construir más aparcamientos.

Al llegar a casa, aparcada en la puerta, atada a un árbol, está la bici del vecino, vaya un capullo, siempre dando por saco con la puta bicicleta, estoy hasta los cojones de las bicicletas y de los ciclistas… Vaya unos idiotas, qué sabrán ellos de la vida.

*El Colectivo e-sostenibles está compuesto por Eduardo Soto, Pablo Ferrandis, José Fajardo, Domingo Blanco y Alonso Verde.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s