Comienza la cuenta atrás

diarioab, periodismo libre, AlbaceteHa llegado el momento. Coincidiendo con el final de mes y de semestre, y el comienzo de una nueva mitad de año, diarioAB.com da el último paso para su consolidación como medio de comunicación. A partir de ahora, comienza la cuenta atrás para la publicación de la página web que alojará con un mayor atractivo y usabilidad los contenidos elaborados por nuestra redacción, que no son más que «las noticias de Albacete». En unos días nuestros lectores no sólo podrán seguir disfrutando de los artículos de opinión de nuestra veintena de columnistas, sino que accederán diariamente a la actualidad de la provincia a través de una página ágil, moderna y llamativa. Una actualidad, segmentada en los bloques informativos tradicionales, junto a otros que van adquiriendo mayor protagonismo como Medio Ambiente. Se cumple así el objetivo inicial que el equipo fundacional de este periódico se propuso el pasado mayo y continúa a otro nivel su apuesta valiente y decidida por un Periodismo libre, honesto y de calidad en Albacete y provincia.

El pasado 6 de mayo, el equipo de diarioAB.com inauguraba este blog, ‘Sesión Abierta’, como un vehículo para informar a los albaceteños de que un grupo de periodistas, víctimas laborales de los cierres de medios de comunicación como La Verdad y AlbaceteTeVe, querían seguir manteniendo viva la llama de una información local de calidad en la provincia. Un objetivo nada fácil, a tenor de la patente crisis del Periodismo en el terrible contexto de la depresión económica.

Durante esto casi dos meses fueron demostrando artículo a artículo, entrada a entrada, que la valía de la información trasladada a los ciudadanos no entiende de soportes, ni de grandes inversiones, sino del rigor y la inteligencia que sus responsables, los periodistas, viertan sobre la pantalla o el papel en blanco, ante el micrófono de radio o frente a las cámaras de televisión. Un simple blog, alojado en una plantilla gratuita de wordpress, ha sido necesario para demostrar que diarioAB.com es otra cosa, que no es un diario digital más. Y así lo refleja la buena respuesta que en algo menos de siete semanas ha conseguido ‘Sesión Abierta’ por parte del público. En este tiempo, se han superado las 15.000 visitas, con un promedio diario de más de 300. Una estadística sin duda positiva, teniendo en cuenta que proviene de un blog actualizado al día un máximo de tres veces.

El aval para el futuro éxito de diarioAB.com como periódico digital de referencia lo ponen los diferentes apoyos instituciones, empresariales y profesionales en los primeros pasos de su valiente andadura. El más destacable, sin duda, el respaldo que 70 emprendedores dieron con su voto en la primera edición de GoEmprende, celebrada los pasados 7 y 8 de junio en el Centro Europeo de Empresas e Innovación (CEEI) de Albacete. Allí, diarioAB.com quedó entre los cuatro proyectos finalistas, obteniendo como principal recompensa que, durante toda una jornada, una decena de emprendedores y expertos se volcaran en la proyección empresarial de este periódico. Muchas de las ideas y lecciones adquiridas quedan reflejadas en la página web que toma el relevo a este blog.

Finalmente, como el nacimiento de un nuevo medio de comunicación también es un éxito de la ciudadanía que lo rodea, diarioAB.com quiere invitar a sus lectores y resto de ciudadanos de Albacete y provincia al acto de presentación de este periódico, que tendrá lugar el próximo 10 de julio, a las 20:00 horas, en el salón de actos de la Fundación CCM en Albacete (C/ San José de Calasanz, s/n). 

José Luis Serzo y Blinky Rotred, la pareja perfecta

  • El artista albaceteño planea estos días su exilio a Nueva York
  • Columna de opinión, por Juan Ángel Fernández (JAF)
Gran Narrador, de José Luis Serzo

Gran Narrador, de José Luis Serzo

No son buenos tiempos para la cultura en España. Todos los artistas nacionales andan preocupados por la falta de atención, motivación, estímulos o alicientes que provocan las zancadillas que van encontrando cada vez que avistan nuevos proyectos. Bien, en tiempos de crisis, de desinterés coyuntural, de indiferencias institucionales, la imaginación suele dispararse y romper en vuelo y en eso un personaje como Blinky Rotred está suficientemente cuajado y experimentado. Blinky es un especialista en lo inverosímil. Su creador, el albaceteño José Luis Serzo, ha debido de tener una larga conversación con él y ambos han llegado a su enésimo acuerdo: pulsemos los cielos, abramos puertas y pasadores y saludemos lo improbable.

De momento, José Luis Serzo disfruta estos días de una presencia real en una de sus quimeras, la Revista de Occidente, por la cual han pasado todos los grandes nombres del arte contemporáneo español. En sus páginas del mes de junio figura la serie de Serzo Jugando con Fuego, donde Blinky Rotred, una vez más, acaricia la posesión de la obra inmortal imaginada partiendo de un burdo dibujo de William Turner dispuesto a pintar con una fregona un lienzo sobre un caballete. Blinky Rotred en esencia. José Luis Serzo ha entrado definitivamente en la historia de la prestigiosa publicación.

Pero la verdadera confrontación de estos duendes fantásticos, Blinky/Serzo,  tendrá lugar los próximos meses. Resulta que José Luis Serzo ha viajado recientemente a Nueva York donde se encontró con el pintor de los caretos circunspectos, José Manuel Círia. El reconocido artista internacional exponía esos días en el MoMa: «Círia es un pintor español muy discutido por estos lares, pero tiene una gran proyección en Nueva York», cuenta un Serzo ilusionado.  La amistad de Ciria y Serzo había propiciado la contemplación de la obra del albaceteño por parte del artista (nacido en Manchester, pero de padres españoles) que quedó fuertemente impresionado. «Cuando fue a mi estudio le maravilló todo lo que vio en aquella ratonera, me pidió fotos para que se las mandara y así podría presentarlas en sociedad. Me compró dos cuadros para que pudiera costearme un buen viaje a la Gran Manzana…», recuerda Serzo. José Manuel Ciria instó a Serzo a establecerse como otro nuyorican más en el Teatro de los Sueños y al artista albaceteño le volaron todas las utopías: «Nos caímos muy bien, me dijo lo que todos sabemos ya, que España está muy mal y aquí no se me iba a reconocer lo suficiente, etc., En Nueva York he vivido una película y creo que es un sitio imprescindible para cualquier tipo de creador o alguien con una mínima ambición profesional. Mi plan es poder irme un tiempo allí, pero tengo que pensarlo todo muy bien por las dificultades, incluso afectivas, que conlleva».

¡Stonewall!

  • Columna de opinión, por Sato Díaz (@JDSato)

Stonewall_Inn_1969, Orgullo gay, lesbiana, opinión, AlbaceteSituémonos por unos instantes en el barrio neoyorkino del Greenwich Village, durante las primeras horas del 28 de junio de 1969. En Christopher Street se encontraba (y allí sigue todavía hoy, aunque reformado y modernizado) el Stonewall, por aquel entonces uno de los bares de reunión de gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, transgéneros… más míticos de la ciudad. Durante aquellos años, existía una gran presión legal y social ejercida sobre esta comunidad, que podía ser acusada de desorden público por el mero hecho de que una mujer vistiera con ropas catalogadas como masculinas o un hombre con femeninas, así como por mostrar abiertamente una orientación sexual distinta a la normalizada. Esa noche, en este bar, la policía llevó a cabo una redada, desarrollando distintos tipos de abusos contra las personas que se encontraban dentro.

Sin embargo, lo verdaderamente novedoso fue que se iniciaron unas protestas y disturbios contra la policía en la calle. Los travestis, los gais, las lesbianas, bisexuales… se enfrentaron a la policía y, de esta manera, por primera vez esta comunidad salió de la clandestinidad para luchar por sus derechos. Era la gente más marginada de Nueva York, la que se veía obligada a permanecer en antros oscuros, la que mostró abiertamente sus orientaciones sexuales, sus prácticas de género o sus peculiaridades biológicas, enfrentándose al poder establecido. En honor a estos disturbios se sigue celebrando en el presente, en todo el mundo, el día del orgullo LGTBI.

No obstante, hoy en día, el carácter festivo de muchos de los eventos que se celebran por la efeméride, organizados por multitud de empresas que, mediante la mercantilización de la orientación sexual o tendencia de género, no pretenden más que aumentar sus beneficios económicos, nos hace desviar la mirada de la raíz del problema. Continuamos viviendo en una sociedad en la que no se admite que el género (masculino, femenino o toda esa gama de colores que se encuentra entre lo uno y lo otro) no es más que el rol que una persona decide asumir al reflejarse en las costumbres sociales. Además, nuestra sociedad todavía no ha madurado lo suficiente para comprender que el sexo de un individuo se transforma con el paso del tiempo de tal manera que, por ejemplo, habiendo nacido con apariencia de hembra, el individuo puede convertirse en macho (o viceversa) gracias a los avances científicos y tecnológicos. O qué decir de la intersexualidad, personas que nacen con los dos sexos, que se ven obligados a renunciar a uno de ellos para el resto de sus vidas.

Una profundización en estos temas, con políticas activas en este sentido, con la inclusión de estos temas en el sistema educativo, debería ser hoy primordial. El racionalismo derivado de la Ilustración del siglo XVIII nos obliga a encasillar en una cuadrícula la realidad para lograr comprenderla. A lo mismo nos obliga el capitalismo, con tal de poder comercializar con ella. Sin embargo, cuando intentamos entender al ser humano y sus sentimientos, las líneas rectas no sirven. Siempre se difuminan. García Lorca, en su obra El Público, hacía el siguiente paralelismo: el amor verdadero es a la sociedad, como el teatro es al público burgués del primer tercio del siglo XX: ni la sociedad sabe comprender el amor verdadero, ni el público el verdadero teatro. Hoy en día, parece que continuamos igual.

De Alpera a Lezuza

  • Columna de opinión, por Rubí Sanz

Libisosa, yacimiento, Lezuza, AlbaceteHace pocos días el Ayuntamiento de Lezuza celebraba un día de puertas abiertas en el yacimiento de Libisosa, ahora el de Alpera hace otro tanto en torno a las pinturas rupestres de su término municipal, con la Cueva de la Vieja a la cabeza. Ambas iniciativas son especialmente de agradecer por cuanto constituyen una oferta cultural atractiva, edificante, que nos transporta a los tiempos de otras gentes que antaño ocuparon espacios del territorio albacetenses. Son opciones del turismo cultural que, de paso, contribuyen a conocer los pueblos actuales, sus actividades y paisajes. Y son todavía más importantes en estos tiempos en los que muchas de las ofertas culturales (cine, teatro, libros, música) están acompañadas de impuestos (IVA) desacordes con las capacidades adquisitivas de las familias.

El derecho a la cultura, recogido en nuestra Constitución (artículo 44.1), es responsabilidad en primer lugar de las instituciones públicas, luego están los espónsores, las iniciativas privadas algunas surgidas desde asociaciones, pero son el Estado, las Comunidades Autónomas, las Diputaciones y los Ayuntamientos quienes han de promover y tutelar todo aquello que contribuye a fomentar la cultura de los pueblos. El patrimonio está en primera línea de salida pues, al fin y al cabo, es el más directo legado de quienes nos precedieron.

Uno de los logros del Estado democrático ha sido romper las barreras que habían sido levantadas, que reservaban la educación y la cultura prácticamente a quienes podían pagarla. Las bibliotecas eran escasas, las universidades lo eran todavía más… En estos días uno de los temas de actualidad gira en torno a las becas, tan necesarias para muchos buenos estudiantes y mejores profesionales futuros, otro impone una urgente reducción del IVA para que nuestros creadores puedan seguir produciendo. La historia, la riqueza y el prestigio de los pueblos es tanto mayor cuanto lo es su inversión en la extensión del conocimiento.

Motel Bates: Las wertgüenzas del ministro

  • Columna de opinión, por Jesús López

Wert, ministro, Educación, vergüenza, declaraciones, Motel Bates, AlbaceteAl ministro Wert, Jose Ignacio Wert, lo tenemos alojado en la habitación 6,5. No podía ser de otro modo. Además, es una habitación con tremendos ventanales. Porque a Wert lo que le gusta es que le vean. Como los exhibicionistas de chiste de tira cómica, provisto de metafórica gabardina, Wert lleva año y medio enseñándonos sus vergüenzas, aquellas que antes se callaba cuando asistía a todo tipo de tertulias políticas en radio y televisión forjándose una imagen de hombre de centro, prudente y cabal. Pero eso era cuando estaba vestido. Con su entrada en el gobierno de un PP del que no tiene carné  —porque Wert es y será siempre un independiente—, el ya ministro se despojó de traje y corbata para mostrarse al mundo tal y como Dios le trajo al mundo. Y empezó a deambular por las esquinas.

Una de las primeras esquinas en las que abrió su gabardina está en el congreso. Desde su mismísimo escaño dijo aquello de «hay que españolizar a los niños catalanes». Claro, y de paso volver a editar —actualizada— la enciclopedia Alvarez, para que los estudiosos infantes de aquella españolísima región puedan imbuirse del glorioso espíritu nacional.  No olvidemos que es el mismo ministro que aboga por la segregación de niños y niñas en los colegios, pues según él resulta mucho más fácil para un estudiante concentrarse en el estudio si no tiene «distracciones». En plata: que las faldas distraen, tanto como para no poder rezar de seguido el padrenuestro en la asignatura de religión, otro punto en el que el ministro parece opinar en rebobinado, concretamente en un rebobinado a los años 60, concediéndoles poder de nota influencia en la nota media junto a la nueva y flamante ‘Educación Cívica y Constitucional’.

Otra recordada apertura de gabardina tuvo lugar cuando se cachondeó abiertamente de las familias económicamente menos afortunadas, cuestionando que tal escasez de recursos pudiese impedir el pago de las tasas universitarias tras la subida que el gobierno aplicó a las mismas. Wert, como quien pasa por ahí, dejó caer lo siguiente: «que la familia no tiene recursos para afrontar el pago de las tasas, evidentemente se pueden dar casos, pero ¿no tener recursos?, pregunto una vez más, ¿qué quiere decir? Que no se quieren dedicar recursos a eso en detrimento de otras posibilidades». Vamos, que las familias prefieren jugar al bingo o gastarse sus ingresos en vicios insanos antes que en procurar estudios universitarios a sus vástagos. Ahí queda eso. Dicho por todo un ministro. Genio y figura.

Pero sin duda, su obra maestra en lo que a exhibir sus vergüenzas se refiere ha tenido lugar estos días, cuando afirmaba respecto de la instauración de una nota mínima exigible para poder acceder a una beca: «La pregunta que hay que hacerse es si ese estudiante que no puede conseguir un 6,5 está bien encaminado o debería estar estudiando otra cosa». Es lógico. Si uno mira el currículum del ministro verá que además de tertuliano y profesor universitario es licenciado en derecho, con Premio Extraordinario como número 1 de su promoción. Ahí es nada. Normal que para el número 1, el mismo número 2, por quedar detrás, sea un fracasado. ¿Un 8? Eso no es una nota para quien tiene un 10 de media. Un 8 es inexplicable, pero ¿menos de un 6,5?. Menos de un 6,5 es francamente delictivo. Como dirían Faemino y Cansado, a estudiantes que saquen menos de esa nota habría que enviarlos al calabozo de la facultad.

Qué razón lleva Wert. De hecho, si se hubiesen seguido sus recomendaciones hace mucho tiempo, un tal José María Aznar López jamás habría podido recibir beca y estudiar en la Universidad ya que nunca alcanzó el 6,5. Y sin un Aznar presidente puede que nunca hubiese habido un Rajoy que nombrase a Wert ministro.

Y como Wert es inagotable, cerramos esta habitación del Motel con una cita del ministro que firmaría sin dudar Groucho Marx: «En realidad, no es que un gobierno invierta más en educación y así tenga mejores alumnos y luego trabajadores más productivos, sino que si se mejora el rendimiento –sobre todo en matemáticas, lectura y escritura– de los estudiantes de un país aumentará su crecimiento económico, lo que es crucial porque permite recortar inversión en educación y al mismo tiempo que mejore el rendimiento de los estudiantes».

Ese claustro es mío

  • Columna de opinión, Alfonso Tornero

calle del Expolio, Salamanca, opinión, AlbaceteEn la ciudad de Salamanca hay una calle que se llamaba Gibraltar (ese peñón es mío). En dicha calle se encontraba un archivo histórico de papeles, legajos y otras zarandajas relativas a la Guerra Civil (esa memoria histórica es mía).

Los papeles eran de una importancia tal, que sólo los ojos más doctos tenían potestad para contemplarlos o estudiarlos. Los requisitos burocráticos para traspasar el umbral del cerradísimo edificio incluían la posesión de un carnet de investigador de esos que expenden las universidades a los innumerables estudiosos decididos a sumergirse en las fuentes históricas para iluminar quizá los males del presente. Como ustedes intuirán, el archivo mostraba siempre una apariencia de absoluta soledad.

Entonces, alguien dijo desde Cataluña «ese archivo es mío», amparándose en la bandera de un partido político y en un argumento tan incontestable como que los legajos y apechusques habían salido de aquella remota región, expoliados por los poderes dictatoriales y acumulados en Salamanca como trofeo de guerra. Los investigadores franquistas que estudiaban los documentos tenían un objetivo más práctico y específico: saber y controlar quién era quién en las zonas conflictivas; algo absolutamente impensable en nuestra sociedad actual (esos datos privados son míos).

Con toda la carga social, histórica y memorística implícita, se ordenó que el archivo de Salamanca fuera restituido a Cataluña. Mientras la delicada cuestión se dirimía en los tribunales, y los partidos políticos opuestos cumplían con su función de oponerse, el archivo se abrió al público, con lavado de fachada, propaganda, horarios de visita y la
parafernalia habitual de los monumentos más turísticos (ya no hacía falta carnet de investigador). Medidas vanas: los papeles volaron a Cataluña, y la calle Gibraltar fue rebautizada como calle del Expolio.

Mucho tiempo después, unos expertos historiadores del arte se interesaron por un claustro románico situado en una finca de Palamós, instalado allí después de un trayecto de anticuarios, marquesas y ricos herederos. Expertos de la Generalitat lo analizaron y concluyeron que era una obra moderna no sujeta a protección-expolio. Expertos de otras
regiones afirman que el claustro, a pesar de sus parches y remiendos, es una construcción del siglo XII, y no sólo eso, sino que merced a pruebas que Sherlock Holmes consideraría irrefutables, se puede afirmar que fue el claustro de la catedral vieja de Salamanca, la misma cuyas paredes meridionales dan a la calle del Expolio (que hoy se llama otra vez calle Gibraltar, ese peñón es mío).

Permaneceremos atentos al veredicto de tribunales superiores, a las propuestas de pegar o encajar las columnas catalanas en la configuración actual del claustro de la catedral salmantina, a la disputa política por la posesión de los patrimonios de la humanidad que han tenido la fortuna de convertirse en símbolos de las naciones, en vez de la desdicha de haber aparecido en la ubicación (ese solar es mío) de una futura urbanización de Vicálvaro o de un garaje titánico en el centro de Murcia.