El ‘tapeo’ se instala en la Sierra

  • Da comienzo en Bogarra la ruta de la tapa de ocho localidades de la Sierra del Segura

  • El 90 por ciento de los empresarios de la comarca se ha sumado a la ‘iniciativa estrella’ entre la hostelería albaceteña

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Tapa del Hotel Val De Pinares (Bogarra)

La moda de las rutas de tapas no pretende ser pasajera. Así lo parece al menos en sus época de eclosión, coincidiendo con la crisis económica. «Funciona bien», reconoce el presidente de la Asociación provincial de Hostelería y Turismo (APEHT). Según Juan Sánchez, este tipo de iniciativas comerciales «fidelizan clientes, aumentan las ventas y dinamizan el consumo local». Lo dice por propia experiencia, como uno de los 30 hosteleros que participaron en la primera edición de las Jornadas de la tapa de la ciudad de Albacete. En octubre se celebrará la octava, con más de 120 establecimientos interesados en participar. La «exitosa» experiencia de la capital se ha ido trasladando al resto de la provincia, con similares resultados en Almansa o Villarrobledo, e incluso se ha conseguido que otros colectivos organicen su propia ruta, como la que comienza este fin de semana en Bogarra. ‘Tapeando por la Sierra del Segura’ —que cumple su segunda edición y en la que participan ocho municipios serranos— unirá durante los próximos fines de semana la atracción gastronómica con el atractivo turístico de la comarca.

«Se trataba de ofrecer algo nuevo», explica Juan Ángel Martínez, presidente de la Asociación de turismo Sierra del Segura. Así surgió en 2012 una actividad a la que, tras Ayna, Letur y Elche de la Sierra, se unirían un año después otros cinco municipios. Martínez incide que no está dirigida especialmente a los turistas o visitantes foráneos de la zona, sino a los vecinos de cada una de las localidades, «tan acostumbrados a viajar de un pueblo a otro cuando se celebran los encierros». La respuesta de los establecimientos no ha podido ser mejor. Según los organizadores, el 90 por ciento de los empresarios de la comarca ha apoyado la iniciativa, sumándose casi la totalidad de sus bares y restaurantes.

Es el caso de Alejandro Cifuentes, gerente del Hotel Val De Pinares, en Bogarra. «Por lo escuchado en la calle y leído en las redes sociales la ruta ha generado expectación entre los vecinos», apunta. Desde su establecimiento —situado en uno de los parajes más visitados de la zona, a más de 1.100 metros de altitud— ofrecerá una delicada muestra de alta cocina serrana. «Mini tosta de queso de cabra, gratinada con foie de oca, setas confitadas y crujiente de jamón, regada con mermelada de tomate» es el nombre de su tapa. En la innovación está el éxito. «Cuanto más creativa sea la tapa, más gente acudirá a consumirla», señala Juan Sánchez, conocedor del creciente interés por la ‘cocina creativa’ entre los hosteleros de la provincia.

Gastronomía serrana

Sin embargo, la innovación y la originalidad deben guardar la esencia de la gastronomía de la Sierra del Segura. «No faltarán los embutidos o el pisto de verduras», reconoce desde la organización Juan Ángel Martínez. Una exigencia, convertida en requisito para los establecimientos participantes, que no sólo permite reivindicar un entorno que además de paisajes ofrece una singular carta de alimentos, sino «evitar a que los propios bares se queden sin género durante la celebración de la ruta», añade Alejandro Cifuentes. Y es que en la escasa inversión y los buenos resultados está la pervivencia de una moda que no ve su fin en el horizonte manchego. Incluso, la ruta de la tapa que hoy comienza en Bogarra y que continuará el fin de semana que viene en Nerpio pretende abarcar en el futuro a todos los municipios del sur de la provincia.

Al pueblo y a última hora

El estío es mala época para los establecimientos hosteleros de la capital albaceteña. Lo reconoce el propio Juan Sánchez, presidente de la APEHT, apuntando a «veranos siempre flojos en la ciudad y buenos en los pueblos». Este año mantendrá la tendencia ligeramente positiva del año pasado, como han podido comprobar desde la APEHT por el número de reservas. Sin embargo, este valor de referencia estadístico se va diluyendo con el cada vez mayor uso de Internet a la hora de solicitar alojamiento. «Tenemos poco margen para calcular la demanda turística, ya que se está generalizando la reserva de última hora y a través de Internet», señala Juan Sánchez.

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Hosteleros y ciclistas, en contra del nuevo Plan de Actuación contra el ruido

  • El Ayuntamiento de Albacete presenta sus propuestas para paliar la contaminación acústica en la ciudad

  • Los ciclistas de Curba esperan que el documento final recoja sus propuestas sobre movilidad sostenible

  • Los vecinos de la Zona respaldan las medidas pero exigen su cumplimiento inmediato

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El nuevo Plan de Actuación del Ruido nace sin el consenso deseado. La concejal de Medio Ambiente, Rosa González de la Aleja, presentó ayer en la Mesa Municipal del Ruido el borrador de un paquete de medidas encaminadas a reducir las emisiones acústicas que hoy superan los niveles permitidos. Un Plan, elaborado a partir del nuevo Mapa del Ruido, que pone el foco en la denominada «Zona de Ocio» de la capital albaceteña. De ser aprobado el grueso de la propuesta anunciada por el Ayuntamiento, bares y pubs de la calle Concepción y adyacentes se verán sometidos a normas más restrictivas en el uso de los espacios abiertos. Desde la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo (APEHT) reconocen su preocupación inicial con una normativa que «perjudicaría a uno de los sectores más activos de la economía local». Tampoco los ciclistas urbanos (Curba) están satisfechos con un Plan que «no ataja de raíz el problema de la movilidad».

Aunque el Plan contra el Ruido también intentará paliar la contaminación acústica provocada por el tráfico rodado, el Consistorio albaceteño ha puesto el foco en el exceso de decibelios generado por los establecimientos de la Zona. «El 94% de los problemas de ruido en la ciudad lo genera el tráfico y no el ocio nocturno en unas cuantas calles», explica sorprendida la gerente de la APETH, Begoña Garijo. Crítica que comparten desde Curba, reclamando «la restricción del tráfico motorizado y, en concreto, el uso del coche en las zonas céntricas, con una reordenación del tráfico, peatonalizaciones, etc.». Medidas que, recuerdan, quedaron reflejadas hace dos años en el Plan de Movilidad Sostenible.

El proyecto presentado ayer por la concejal de Medio Ambiente plantea el establecimiento de una Zona de Protección Acústica Especial, al estilo de la diseñada en el año 1993. Es en esta parcela de la ciudad, que engloba no sólo a las calles de mayor afluencia de bares y restaurantes de la capital sino también a sus accesos, donde se propone una actuación más exigente. Según Rosa González de la Aleja, quedará restringida «la adjudicación de nuevas licencias y nuevas autorizaciones para establecimientos». Además, se prevé la inspección de los locales para que vestíbulos, puertas y ventanas no permitan que el ruido escape al exterior e, incluso, «se faculta a la Junta de Gobierno Local para adelantar el horario de cierre en caso de infracción».

Los vecinos, satisfechos

Aunque con cautela, desde la Asociación de Vecinos de la Zona valoran positivamente una normativa que complementa a la nueva Ordenanza de terrazas. «Se establecen sanciones muchos más graves para el consumo de alcohol en la calle. Nuestra percepción inicial es que de llevarse a la práctica mejorará mucho los problemas que estamos sufriendo», apunta Alfonso Romero, portavoz del colectivo vecinal. Entre otras novedades —que como recuerda Romero «el Ayuntamiento recoge a la estela de ciudades como Madrid o Zaragoza»— está la monitorización del ruido. Un sistema que el Consistorio implementará para la medición del ruido en las calles y que sumará al de los limitadores acústicos que los propios establecimientos tendrán que colocar a dos meses de la entrada en vigor del nuevo Plan.

El borrador que ayer dio a conocer Rosa González de la Aleja también contempla programas de formación, sensibilización e información, y hasta una guía de buenas prácticas para concienciar sobre la obligación de disminuir los niveles sonoros tanto a ciudadanos como a hosteleros. Algo en lo que —para este último caso— el Ayuntamiento tendrá que poner un especial esfuerzo ante un colectivo que ya reconoce su rechazo a la normativa. Sin embargo, «la negociación está abierta», como expuso ayer la concejal, y continuará en la Mesa del Ruido del próximo martes.