José Luis Serzo y Blinky Rotred, la pareja perfecta

  • El artista albaceteño planea estos días su exilio a Nueva York
  • Columna de opinión, por Juan Ángel Fernández (JAF)
Gran Narrador, de José Luis Serzo

Gran Narrador, de José Luis Serzo

No son buenos tiempos para la cultura en España. Todos los artistas nacionales andan preocupados por la falta de atención, motivación, estímulos o alicientes que provocan las zancadillas que van encontrando cada vez que avistan nuevos proyectos. Bien, en tiempos de crisis, de desinterés coyuntural, de indiferencias institucionales, la imaginación suele dispararse y romper en vuelo y en eso un personaje como Blinky Rotred está suficientemente cuajado y experimentado. Blinky es un especialista en lo inverosímil. Su creador, el albaceteño José Luis Serzo, ha debido de tener una larga conversación con él y ambos han llegado a su enésimo acuerdo: pulsemos los cielos, abramos puertas y pasadores y saludemos lo improbable.

De momento, José Luis Serzo disfruta estos días de una presencia real en una de sus quimeras, la Revista de Occidente, por la cual han pasado todos los grandes nombres del arte contemporáneo español. En sus páginas del mes de junio figura la serie de Serzo Jugando con Fuego, donde Blinky Rotred, una vez más, acaricia la posesión de la obra inmortal imaginada partiendo de un burdo dibujo de William Turner dispuesto a pintar con una fregona un lienzo sobre un caballete. Blinky Rotred en esencia. José Luis Serzo ha entrado definitivamente en la historia de la prestigiosa publicación.

Pero la verdadera confrontación de estos duendes fantásticos, Blinky/Serzo,  tendrá lugar los próximos meses. Resulta que José Luis Serzo ha viajado recientemente a Nueva York donde se encontró con el pintor de los caretos circunspectos, José Manuel Círia. El reconocido artista internacional exponía esos días en el MoMa: «Círia es un pintor español muy discutido por estos lares, pero tiene una gran proyección en Nueva York», cuenta un Serzo ilusionado.  La amistad de Ciria y Serzo había propiciado la contemplación de la obra del albaceteño por parte del artista (nacido en Manchester, pero de padres españoles) que quedó fuertemente impresionado. «Cuando fue a mi estudio le maravilló todo lo que vio en aquella ratonera, me pidió fotos para que se las mandara y así podría presentarlas en sociedad. Me compró dos cuadros para que pudiera costearme un buen viaje a la Gran Manzana…», recuerda Serzo. José Manuel Ciria instó a Serzo a establecerse como otro nuyorican más en el Teatro de los Sueños y al artista albaceteño le volaron todas las utopías: «Nos caímos muy bien, me dijo lo que todos sabemos ya, que España está muy mal y aquí no se me iba a reconocer lo suficiente, etc., En Nueva York he vivido una película y creo que es un sitio imprescindible para cualquier tipo de creador o alguien con una mínima ambición profesional. Mi plan es poder irme un tiempo allí, pero tengo que pensarlo todo muy bien por las dificultades, incluso afectivas, que conlleva».

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De Alpera a Lezuza

  • Columna de opinión, por Rubí Sanz

Libisosa, yacimiento, Lezuza, AlbaceteHace pocos días el Ayuntamiento de Lezuza celebraba un día de puertas abiertas en el yacimiento de Libisosa, ahora el de Alpera hace otro tanto en torno a las pinturas rupestres de su término municipal, con la Cueva de la Vieja a la cabeza. Ambas iniciativas son especialmente de agradecer por cuanto constituyen una oferta cultural atractiva, edificante, que nos transporta a los tiempos de otras gentes que antaño ocuparon espacios del territorio albacetenses. Son opciones del turismo cultural que, de paso, contribuyen a conocer los pueblos actuales, sus actividades y paisajes. Y son todavía más importantes en estos tiempos en los que muchas de las ofertas culturales (cine, teatro, libros, música) están acompañadas de impuestos (IVA) desacordes con las capacidades adquisitivas de las familias.

El derecho a la cultura, recogido en nuestra Constitución (artículo 44.1), es responsabilidad en primer lugar de las instituciones públicas, luego están los espónsores, las iniciativas privadas algunas surgidas desde asociaciones, pero son el Estado, las Comunidades Autónomas, las Diputaciones y los Ayuntamientos quienes han de promover y tutelar todo aquello que contribuye a fomentar la cultura de los pueblos. El patrimonio está en primera línea de salida pues, al fin y al cabo, es el más directo legado de quienes nos precedieron.

Uno de los logros del Estado democrático ha sido romper las barreras que habían sido levantadas, que reservaban la educación y la cultura prácticamente a quienes podían pagarla. Las bibliotecas eran escasas, las universidades lo eran todavía más… En estos días uno de los temas de actualidad gira en torno a las becas, tan necesarias para muchos buenos estudiantes y mejores profesionales futuros, otro impone una urgente reducción del IVA para que nuestros creadores puedan seguir produciendo. La historia, la riqueza y el prestigio de los pueblos es tanto mayor cuanto lo es su inversión en la extensión del conocimiento.

Mucha mierdra o Ubú somos todos

UbureycartelNos reímos de Padre Ubú porque es de los nuestros: malvado, ceporro, ambicioso. Nos reímos de sus métodos canallas para hacerse con el poder supremo, porque son los que vienen en nuestro manual, justo en el capítulo sobre las claves del éxito mundano que tanto nos agrada visitar. Ponedle corbata y dadle un ministerio a ese sinvergüenza, o subidle a la tribuna presidencial, que hable un rato, que nos recorte las entrañas, que nos devore con su dialéctica pollina hasta que resoplemos asfixiados bajo su zapato de ira, y no notaremos graves diferencias.

De las distintas versiones que he visto de Ubú Rey, y dejando al margen los montajes de aficionados, esta es la que consigue más con menos recursos, otro manjar para la colección del Candilejas que así viene a rubricar una magnífica temporada teatral al borde del descanso veraniego y la tremenda capacidad de supervivencia artística y talento-motor de Engracia Cruz y Paco Redondo como responsables de la criatura, a pesar de que a estas alturas ya lo tengan todo más que demostrado. Pero como esto es Albacete, esperaremos a que se pudran de asco en un rincón antes de reconocer sus méritos, y mientras tanto que los zurzan.

Divertidísima y fiera, jugueteada y bribona, trazada palabra a palabra en un fresco de elaboración perfeccionista, esta mirada sobre Ubú Rey lleva el sello de la casa, y es para bien. Resulta una delicia rascar así en los entresijos de la pestilencia humana, las leyes del poder que rigen sobre las montañas de la basura en nuestro corazón donde todo se compra y se vende, porque somos ganado para el dictador capaz de cautivarnos. Viva Ubú Rey o Ubú Alcalde o Ubú President, podemos gritar mientras el aire nos llega a duras penas al cuello de esta camisa de esclavos bien administrados.

Patricia Charcos y su impagable trabajo de clown que mejora con eficacia nunca vista a Tontolinato, y el maestro de ceremonias José Zafrilla, tan trabajador y generoso con Padre Ubú como con todo lo que toca, son sólo la cumbre de un reparto sencillamente muy bueno en el que nadie ensombrece la maquinaria de este teatro pensado como artesanía manchega, como último reducto de lo bien hecho, del cariño a una profesión, de la dedicación extrema y preciosa a un arte que parece insostenible.

En el Teatro Candilejas están teniendo lugar algunos de los acontecimientos culturales más importantes de esta puñetera ciudad, y a un precio más que aceptable. Luego me pondréis vuestra carita de inocencia y diréis que vaya por Dios y que cómo es que nadie nos avisó.

Barclarín

  • Columna de opinión, por José Ángel Sánchez

Barcarola, clarín, revista, AlbaceteHay expectación. Es un día grande. Lucen las solapas sus mejores divisas. Elías Rovira una elaborada filigrana de azabache y oro de la universidad, Paco Jiménez una albaceteña navaja. Los saludo y se les nota tensos. Luego entenderé por qué: actúan. Las cámaras entrevistan a los directores: José Manuel se atusa los bigotes y Juan se tira de los puños de la camisa; el actor ronronea por el patio de cuadrillas saludando a la gente, las parejas los  miran con emoción. Abre plaza el concejal: voluntarioso, un poco trabucado, saluda a los veteranos: anteriores concejales y al alcalde: Jerez. Hoy el toro se llama Clarín y lo pone en suerte Martínez Cano. Hasta donde yo estoy, en el fondo del coso, apenas llegan sus sabias palabras que ya salen romas, enmarañadas en el bigote. De vez en cuando alguna palabra logra escapar y tras sortear orejas, bocas, laca y bolsillos del público me llega: García…autoridades…especial…énfasis…Jiménez. Es un lenguaje de abeja que es completado por Juan, ¡bravo!, que no lleva barba: emoción…Barcarola…referente…impagable…Santos.

Embelesado por el recinto y fatigado de mi tarea de cazador de palabras, miro el entorno. Ya sé que antes fue el salón de plenos e imagino a los fantasmas de los próceres discutiendo, asintiendo, confabulando. Las luces dan una amarillenta luz de pergamino, los sillones estrambóticos hunden a sus ocupantes y un amago de baldaquino, o de palio, da un aire eclesial al recinto. Las caras de los poetas que han comenzado a recitar se vuelven poéticas y las palabras caen por gravedad sobre los ocupantes de la contrabarrera.

Paco Jiménez habla, muy bien, de su nieta; el comisario Roldán, inédito como poeta , sigue inédito después de recitar; Elías Rovira empuja como un mar los restos de un naufragio, sus haikus, hasta mi orilla. Se ha aplaudido mucho conforme el sobresaliente iba poniendo a los poetas en suerte y bastante cuando se han retirado. A mi lado hay un clac profesional que es el primero en iniciar el aplauso y el penúltimo en acabar. Son palmadas sonoras que arrastran y yo imagino rabos y orejas y vuelta al ruedo.

A este acto de Canaán le falta el vino y aparece el actor Gallardo y la violinista. Habla por boca de Buscarini del que leí en el único buen libro de De Prada: Desgarrados y excéntricos. Representa la bohemia de forma magistral: dolor, genio, fantasía y muerte. Yo he ido apuntando en mi mano izquierda alguna cosa. Cuando la he llenado le pido a mi vecina su mano y me la concede: luego, mientras agarre la sartén de la cena, allí estará lo mejor. Todo acaba, clac-clac, pero no puedo aplaudir porque temo que se me caigan las palabras, hacerle daño a las ideas. Cuando busque en la memoria echaré de menos la mano de los millones. Es lo que tiene escribir en palmas ajenas.

Teatro de Malta, un Premio Max en las letrinas

  • La Administración ‘popular’ clava su aguijón envenenado a la escena regional
  • Columna de opinión, por Juan Ángel Fernández (JAF)
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Pepe Moreno y el Premio Max

La imagen del premio Max al Mejor Espectáculo Infantil de Teatro 2013 sobre un urinario del Matadero de Madrid, la noche del pasado 13 de mayo, simbolizaba todo el esplendor de una desgarradora metáfora nacional sufrida este último año por todos los cómicos de nuestro país. Pepe Moreno, escenógrafo de la compañía Teatro de Malta, había hecho reposar la manzana de la gloria en la parte superior del excusado varonil mientras expulsaba toda la emoción contenida en aquella histórica velada. El Premio Max en su escenario natural. El teatro independiente a pie de tratamiento. La dignidad vocacional echando leches.

La obra premiada, Alegría, palabras de Gloria Fuertes, sitúa en escena al payaso clásico jugando caprichosamente con la verborrea incontenible de una poetisa inolvidable, Gloria Fuertes: Una venturosa mutación de niña-mujer-niña. Como dice la directora de la compañía Marta Torres a hoja de programa: «el clown vive en un mundo que no comprende, como Gloria Fuertes». Ni el Teatro de Malta, ni los que queremos el teatro comprendemos la brutalidad de la pesada carga del 21% de IVA a la que han sido sometidos todos los cómicos de este país. «El clown se sobrepone a cualquier fracaso, como Gloria Fuertes». En estas circunstancias y sin apoyo de la administración regional la compañía Teatro de Malta se sobrepone a cualquier desguace o desaparición ganando el máximo galardón nacional al que cualquier cómico puede aspirar;  «El clown es capaz de tornar en alegría ajena la propia tristeza, el clown es tan generoso como la poesía de Gloria». Otra vez la maldita metáfora de Pepe Moreno en rigurosa actualidad: la manzana en el urinario.

El IVA está asfixiando a muchas de las compañías independientes de este país, pero en la región, en Castilla-La Mancha, la situación para algunas de nuestras compañías que llevan muchos años en escena es absolutamente insostenible por falta de subvenciones.  Después de veinte años de ayudas a las empresas de teatro, este año no es que haya habido un recorte del diez o el doce por ciento, es que ha sido del cien por cien. La situación es crítica porque antes las producciones partían con una ayuda de un treinta por ciento, una cantidad que ya no tenían que amortizar. Eso hacía que el precio del espectáculo bajase. Si no existe esa ayuda, tendrían que añadir esa cantidad no cobrada al precio final de la producción, que sería más alto. Con lo cual dejan de ser competitivas. Eso sólo ha ocurrido en Castilla-La Mancha. Así que las compañías de la región están en inferioridad respecto al resto de compañías nacionales. Sus representaciones son más caras.

Después de obtener el premio Max, la compañía Teatro de Malta trabaja estos días para el grupo Smedia, la principal empresa privada que gestiona teatros en Madrid y también una de las principales de España, con una trayectoria de prolongado e intenso trabajo dedicado a la producción, realización y distribución de obras de teatro y espectáculos de de Kapurthala que se representará durante todo el verano en… el Teatro Galileo de Madrid.  La presidenta de nuestros concejos, sí, la señora de la mantilla en el Corpus, podrá descansar tranquila en su retrete, al menos en lo que respecta a esta premiada compañía albaceteña.

¿Será verdad?

  • Columna de opinión, por Rubí Sanz

El pasado domingo la noticia, facilitada por la Asociación de Amigos de los Teatros de España, saltaba entre los medios de comunicación local. El Museo Nacional del Circo dejará a la ciudad de Albacete 3.000.000 de euros al año. El estudio, realizado por la empresa Excenia, es sin duda sorprendente. Solo me salen las cuentas si consideramos que cada visitante va a dejar alrededor de 66 euros, es decir, si cada visitante paga una entrada de al menos 14 euros (sin ningún tipo de exenciones)  que es lo que cobra el Museo del Prado como entrada general, a lo que hay que sumar los supuestos beneficios en la tienda que acompañará a su apertura. Realmente sería estupendo que eso fuera así, pero permítanme dudarlo tras una experiencia de muchos años en el Museo de Albacete y de casi 6 años al frente del Museo Arqueológico Nacional. El Museo Reina Sofía cobra 8 euros, los museos nacionales dependientes del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes tienen una tarifa media de 3 euros… ¿Cuál será la del Museo Nacional del Circo cuando se abra al público?

Recordemos que, por ahora y que se sepa, su titular es el Estado (Museo Nacional) y será al Ministerio correspondiente el responsable de determinar el precio de la entrada y el número de trabajadores adscritos, según la misma fuente más de 100. Las hemerotecas nos dicen que tendrá 3.200 metros cuadrados de superficie útil (2.500 a área pública), ¿alguien ha hecho el estudio de la capacidad real de visitantes y de personal teniendo en cuenta que las exposiciones ocupan espacio y también los almacenes y áreas de infraestructuras? Es bueno soñar, pero no lo es tanto cuando se presentan a la sociedad, en este caso la de Albacete, espejismos. Sería conveniente una reflexión en profundidad.